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Los comienzos: de la prehistoria a la región fronteriza

Los orígenes de la actual República de Austria se remontan muy atrás en la historia. El territorio de la actual Austria ya estaba habitado en épocas prehistóricas. La primera formación estatal en la región del Danubio y los Alpes fue el reino celta de Nórico, que se integró en gran parte dentro del Imperio Romano en la época del nacimiento de Cristo. A las provincias recién constituidas de Retia, Nórico y Panonia se les otorgó una gran importancia al ser marcas fronterizas del Imperio Romano. Entonces surgieron numerosas poblaciones fundadas por los romanos, como Vindobona (Viena), Iuvavum (Salzburgo) o Brigantium (Bregenz).

La mayor ciudad romana sobre suelo austriaco fue Carnuntum, al este de Viena, que en su época de florecimiento llegó a tener 100.000 habitantes.

Con los ataques de los germanos y la situación creada por las invasiones de los bárbaros, el Imperio Romano se desmembró. El territorio austriaco también sirvió como zona de paso a diferentes tribus germanas y pueblos del este (hunos, ávaros).

A partir del siglo VI los bávaros poblaron la región del Danubio y los Alpes y colonizaron una parte de lo que serían los Estados austriacos centrales de Baja Austria, Alta Austria, Salzburgo y Tirol.

Austria en la Edad Media

Bajo Carlomagno, rey de los francos, todo el territorio de los bávaros se incluyó dentro del imperio franco y tras su victoria sobre los ávaros se amplió hacia el este y sudeste. Para asegurar la frontera, Carlomagno fundó en torno al año 800 d.C. la "Marca del Este Carolingia" entre los ríos Enns, Raba y Drave. En 976 se asignaron partes de este territorio a los Babenberg (familia proveniente de Baviera) y en 1156 el territorio se convirtió en un Ducado. El nombre "Ostarrichi" (de donde se deriva el nombre actual de Austria, "Österreich") se encuentra por primera vez en 996 en un documento de donación al Obispo de Freising y designa un territorio en el Estado federado actual de Baja Austria.

Tras la desaparición de los Babenberger, los ducados de Austria y Estiria pasaron en 1282 a manos de los Habsburgo que en el transcurso de los siglos constituirían un imperio mundial a través de una política matrimonial y de alianzas muy inteligente. Desde mediados del siglo XV los Habsburgo llevaron casi sin interrupción la corona imperial del "Sacro Imperio Romano-Germánico".

600 años de reinado de los Habsburgo

El emperador Maximiliano I consiguió unir bajo su mando todas las posesiones de los Habsburgo. En 1522 se produjo una división de la casa Habsburgo en una línea española y una austriaca. El nieto de Maximiliano, Carlos V, se convirtió en emperador romano-germánico y accedió a la sucesión de la corona española. Su hermano Fernando I se quedó con los territorios austriacos. En 1526 se incorporarían Bohemia y Hungría por medio de un pacto sucesorio, con lo que se había colocado la primera piedra para el posterior Estado multinacional. Con la victoria sobre los otomanos en el siglo XVI y a finales del siglo XVII, Austria empezó a convertirse en una potencia mundial. Se logró reconquistar la Hungría ocupada por los turcos, al igual que Croacia y partes de la Rumania actual. Contribuyó de forma esencial a ello el príncipe Eugenio de Saboya, genial comandante militar, que estuvo al servicio de tres emperadores (Leopoldo I, José I y Carlos VI).

En 1700 se extinguieron los Habsburgo españoles. En la Guerra de Sucesión española (1701-1714), la Casa de Austria no logró recuperar sus posesiones españolas, pero obtuvo, sin embargo, todos los territorios europeos que estaban bajo dominación española (los Países Bajos españoles, Nápoles y Lombardía). Fue en esa época cuando el territorio de los Habsburgo austriacos logró su mayor expansión.

Los Habsburgos durante el apogeo de su reinado

Con la muerte del emperador Carlos VI en 1740 se extingue la descendencia por línea masculina directa de los Habsburgo. Su hija María Teresa asume la soberanía en las posesiones hereditarias gracias a la Pragmática Sanción, dictada en 1713, que permite la sucesión por vía femenina. Con su esposo Francisco Esteban de Lorena, fundó la nueva dinastía de los Habsburgo-Lorena. La herencia de los Habsburgo logró conservar la mayoría de sus territorios durante la Guerra de Sucesión austriaca y solo la rica provincia de Silesia cayó en manos de Prusia. Con reformas basadas en los principios del absolutismo ilustrado, María Teresa y su hijo José II sentaron en el siglo XVIII las bases para un Estado moderno: administración central, educación obligatoria, abolición de la servidumbre, proclamación del edicto de tolerancia y secularización de bienes monacales y eclesiásticos. La Viena imperial se convirtió entonces en el centro de la música. Christoph Willibald Gluck, Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart, del que se celebró en 2006 el 250 aniversario de su nacimiento, crearon en esta ciudad sus obras inmortales.

De la Revolución Francesa a la Revolución del año 1848

La Revolución Francesa supuso una ruptura radical. El emperador Francisco II, nieto de María Teresa y sobrino de la reina francesa ejecutada María Antonieta, se alió con la coalición contra la Francia revolucionaria. Francisco II respondió a la coronación de Napoleón en 1804 como emperador con la proclamación del Imperio Austriaco, con lo que se convirtió en Francisco I de Austria. Cuando los príncipes alemanes fundaron en 1806 la Confederación del Rin bajo el protectorado de los franceses, Francisco abdicó de la corona de emperador romano-germánico, lo que supuso la desaparición del Sacro Imperio Romano-Germánico. Después de la derrota de Napoleón en la batalla de las Naciones de Leipzig se produjo una reordenación de Europa en el Congreso de Viena (1814/15), dominado por el canciller de Estado austriaco el príncipe Clemens von Metternich. Las revueltas procedentes de Francia llegarían también a Austria y Hungría en marzo de 1848 donde se produjeron levantamientos. Las reivindicaciones liberales fueron satisfechas rápidamente: se abolió la censura y se prometió libertad de prensa y una constitución democrática. Metternich, que había instaurado un sistema de Estado policiaco, fue obligado a dimitir y fue exiliado a Inglaterra. Sin embargo, en octubre de ese mismo año se aplastó de forma sangrienta la revolución. Los progresos democráticos se revisaron rápidamente y se abolió la constitución, pero el neoabsolutismo del joven emperador Francisco José tampoco duró mucho tiempo. Tras las derrotas en Italia en 1859, Austria tuvo que ceder Lombardía.También tuvo que ceder ante presiones políticas internas relativas al establecimiento de una institución parlamentaria.

Doble monarquía austro-húngara

En 1866 se produce una Guerra entre Prusia y Austria por la supremacía en la Confederación Alemana que terminó con la derrota de Austria en Königgrätz. El emperador Francisco José no tuvo más remedio que aceptar la disolución de la Confederación Alemana y la nueva configuración de Alemania bajo la dirección de Prusia y sin Austria. La consecuencia interna de la derrota contra Prusia fue la fundación de la Doble Monarquía Austro- Húngara. En la llamada "compensación" de 1867, Hungría pasó a ser un miembro de pleno derecho en una alianza dual de Estados (monarquía imperial y real) con un único emperador, y una política tanto exterior como de finanzas y un ejército común. En Austria, Francisco José era emperador y en Hungría, un rey coronado por los húngaros. Cada una de las dos mitades del imperio tenía un Parlamento propio. Sin embargo, con esto no se había solucionado el problema de las aspiraciones nacionales de otros pueblos. También las nacionalidades eslavas (sobre todo los checos) reclamaron la igualdad de derechos. Las crecientes diferencias nacionales agravaron la situación de la monarquía del Danubio. Surgieron los partidos de masas (el Partido Socialdemócrata Austriaco y el Partido Socialcristiano) y en 1907 tuvieron lugar las primeras elecciones generales y directas al Consejo Imperial, aunque el derecho al sufragio universal siguió estando limitado a los hombres hasta 1918. En esos años Austria experimentó una época de florecimiento cultural que estuvo unida a nombres de personajes como Gustav Klimt, Otto Wagner o Sigmund Freud, cuyo psicoanálisis de la ciencia y el arte tuvo un efecto muy fructífero. También la economía vivió un fuerte repunte. En Viena el Gründerzeit (período fundacional) se puso de manifiesto en la Ringstraße. El asesinato del sucesor al trono austriaco, el archiduque Francisco Fernando, el 28 de junio de 1914 en Sarajevo constituye solamente el pretexto para la iniciación de la primera guerra mundial. Después de la derrota de las Potencias Centrales (Austria- Hungría, el Reich alemán y Turquía, aliada de ambas) en otoño de 1918, se derrumbó el orden europeo imperante hasta la fecha. La Doble Monarquía se desmembró en diversos Estados nacionales. El pequeño Estado de Austria se convirtió en república.

Primaera República

La Constitución de 1920 marcó definitivamente el comienzo de la Primera República. En 1929 tuvo lugar una importante enmienda que reforzó la posición del presidente federal mediante la elección popular directa. La economía del joven Estado estaba totalmente paralizada tras el final de la guerra (las consecuencias de la guerra, las reparaciones, la pérdida de territorios). Aunque una reforma monetaria en la que se introdujo el chelín a mediados de los años veinte logró poner fin a la hiperinflación y lograr un repunte de la economía, la crisis económica mundial de 1929 golpeó con fuerza a Austria. Cientos de miles de desempleados acrecentaron la polarización política entre los distintos campos ideológicos. Los partidos constituyeron asociaciones paramilitares, las Republikanischer Schutzbund (socialdemócratas) y las milicias denominadas Heimwehr, que provocaron graves conflictos, en parte armados. En 1933 se suprimió temporalmente la democracia en Austria. Bajo el canciller federal Engelbert Dollfuß se fue constituyendo poco a poco un Gobierno autoritario. Este régimen se oponía al nacionalsocialismo apoyado por el Reich alemán y a la socialdemocracia. Una crisis de reglamento interior del Parlamento sirvió de pretexto para su disolución. Tras la sangrienta guerra civil de febrero de 1934 se eliminó a la socialdemocracia y se persiguió a sus partidarios. En julio de 1934 el canciller Dollfuß fue víctima de un intento de golpe de Estado perpetrado por los nacionalsocialistas.

"Anschluss" y dictadura nacionalsocialista

Desde que en 1933 el NSDAP (Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores) fuera prohibido en Austria por el canciller federal Dollfuß, más de 100.000 "ilegales" habían estado preparando la Anexión o Anschluss a la Alemania nazi. Sin embargo, esta sólo fue posible por la fuerte presión ejercida por Berlín. Las tropas de Hitler ocuparon Austria el 12 de marzo de 1938. Las grandes potencias no protestaron al respecto y sólo se dieron por enteradas. El 13 de marzo de 1938 se consume por ley la Anexión de Austria al "Gran Reich alemán", y se puede decir que se "legalizó" el 10 de abril con un referendo popular posterior. El país ocupado se incorporó al Reich alemán en 1939 como "la marca oriental" (más tarde "distrito del Danubio y los Alpes"). De esta manera desaparecía Austria como Estado soberano. La dominación de los nacionalsocialistas se estableció muy rápidamente en Austria. La organización casi inusual del aparato de terror por medio de los SS y el Servicio de Seguridad fue ampliamente apoyada por nacionalsocialistas locales. Para los habitantes judíos de Austria empezaron años de un terror sin igual, mortificación psíquica y tortura física. Les robaron su patrimonio y los expulsaron. Al judaísmo austriaco se le privó de todos los fundamentos de su existencia. Alrededor de 65.000 austriacos judíos fueron víctimas del holocausto. El 1 de abril de 1938 la elite política de Austria fue deportada a un campo de concentración mediante los llamados "transportes de prominentes". Unos 130.000 austriacos abandonaron su país en los meses que siguieron, generalmente a fin de encontrar un exilio seguro en el extranjero occidental. Para Austria, el destierro de todos estos ciudadanos representó una pérdida de substancia intelectual importante que siguió surtiendo efecto durante decenios. Pero también terminaron en las cárceles y campos de exterminio muchos de los austriacos que se comprometieron en la Resistencia contra el régimen nacionalsocialista. Los grupos de la resistencia que estaban activos hacia el final de la guerra se pusieron en contacto con las tropas aliadas que estaban avanzando hacia Austria para acelerar la liberación del país. El 27 de abril de 1945, antes del final de la Segunda Guerra Mundial (la capitulación del ejército alemán tuvo lugar el 8 de mayo de 1945), el Gobierno estatal provisional de Karl Renner declaró la independencia y autonomía de Austria (Segunda República) y volvió a instaurar la Constitución de 1920 con la enmienda de 1929.

Segunda República

En la reinstauración de la Constitución, se aludió expresamente a la Declaración de Moscú de 1943, en la que los aliados (EEUU, Gran Bretaña, la Unión Soviética y, poco después, también Francia) habían establecido como objetivo de la guerra la invalidez de la Anexión y el restablecimiento de un Estado austriaco independiente. En ella, se decía que Austria era el "primer país libre que había caído víctima de la política de ataque típica de Hitler", pero también se llamó la atención sobre el hecho de "que también tendrá que cargar con su responsabilidad al participar en la guerra del lado de la Alemania de Hitler y habrá que tener en cuenta su propia contribución a su liberación".

Austria fue ocupada en 1945 por las tropas de los cuatro aliados quienes dividieron el país en zonas de ocupación. En Viena, la división en zonas se hizo de conformidad con los distritos municipales ("las cuatro fuerzas de ocupación").

Para Austria el balance de la soberanía nazi y la guerra fue desastroso: más de 2.700 austriacos fueron ejecutados por luchar en la resistencia, más de 16.000 austriacos fueron asesinados en campos de concentración y la misma cantidad murió en las cárceles. De los 67.000 ciudadanos judíos que fueron deportados a campos de exterminio solo sobrevivieron al horror poco más de 2.000.

380.000 soldados austriacos perdieron la vida en el ejército alemán o se dieron por desaparecidos. 24.000 civiles murieron en bombardeos u otras acciones militares.

En el Gobierno estatal provisional constituido por los soviéticos, que poco después sería reconocido por los aliados occidentales, también estuvieron representados partidos políticos fundados antes del final de la guerra: el Partido Socialdemócrata Austriaco (SPÖ), el Partido Popular Austriaco (ÖVP) y el Partido Comunista Austriaco (KPÖ).

Las primeras tareas del Gobierno fueron el restablecimiento de la vida civil, la alimentación de una población hambrienta y la construcción de estructuras democráticas y políticas. El 25 de noviembre de 1945 se realizaron las primeras elecciones democráticas en más de diez años. Los antiguos nacionalsocialistas fueron excluidos de las elecciones. El Partido Popular Austriaco (ÖVP) logró en torno al 50% de los votos y el socialdemócrata (SPÖ) en torno al 45%. Sólo un 5% de las electoras y electores votaron a favor de los comunistas. En el Consejo Nacional (Nationalrat) juraron diputados del ÖVP, SPÖ y KPÖ. Leopold Figl, líder del ÖVP, se convirtió en canciller federal.

El primer decenio de la historia posterior a la guerra estuvo dominado por la reconstrucción económica y el esfuerzo por volver a conseguir la soberanía estatal completa. El saneamiento económico de Austria avanzó a gran velocidad gracias a la generosa ayuda de EEUU a través del plan Marshall.

El Tratado de Estado: "Austria es libre"

En la fase de la reconstrucción, hubo un acuerdo básico entre los dos partidos gubernamentales de coalición sobre la posición internacional del país. Pero el conflicto Este-Oeste y el estallido de la Guerra Fría echaron por tierra las esperanzas iniciales de una rápida firma de un Tratado de Estado con los aliados. Sólo tras la muerte de Stalin y la división de Europa en zonas de influencia fijas de las dos superpotencias, la Unión Soviética se mostró dispuesta a una solución de la cuestión austriaca. Además, el canciller Julius Raab, en el cargo desde 1953, había introducido la idea de la neutralidad militar en las negociaciones. En las conversaciones de Moscú, el 15 de abril de 1955, se logró lo que se estaba buscando y se prometió a la delegación austriaca (el canciller federal Julius Raab, el vicecanciller Adolf Schärf, el ministro de Asuntos Exteriores Leopold Figl y el secretario de Estado Bruno Kreisky) el Tratado de Estado. El 15 de mayo de 1955, los ministros de Asuntos Exteriores de las cuatro fuerzas de ocupación firmaron el Tratado de Estado austriaco en el palacio barroco vienés de Belvedere. Por Austria firmó el ministro de Asuntos Exteriores Leopolf Figl, que pronunció la legendaria frase: "Austria es libre". De esta forma Austria volvía a recuperar su independencia y soberanía completas después de siete años de dictadura nacionalsocialista y diez años de ocupación militar. El 26 de octubre (fiesta nacional) de 1955, un día después de que hubiera abandonado Austria el último soldado extranjero, el Consejo Nacional (Nationalrat) decidió la ley constitucional sobre la "neutralidad permanente".

La ley de neutralidad y el Tratado de Estado constituyeron la base de la futura política exterior situada entre la soberanía y la integración. Enseguida Austria interpretaría su condición de neutralidad de forma muy autónoma y contaría con la aprobación internacional: declaración básica de neutralidad militar al mismo tiempo que se comprometía en cuestiones humanitarias y en las asociaciones internacionales.

Activa política exterior

El Tratado de Estado y la neutralidad crearon durante mucho tiempo una marcada identidad nacional en la que la neutralidad no significaba aislamiento o "equidistancia" respecto a Este y Oeste, sino que implicaba la pertenencia política a la comunidad de Estados occidentales y democráticos.

Tras la firma del Tratado de Estado y la consecución de su soberanía conforme al derecho internacional, Austria fue admitida ya en diciembre de 1955 en las Naciones Unidas y tiene, desde entonces, una importante participación en sus amplias tareas y acciones. Se hizo miembro de numerosos comités y comisiones y obtuvo temporalmente la presidencia de importantes entidades de la ONU. De 1971 a 1981 el antiguo ministro de Asuntos Exteriores austriaco y posterior presidente federal, Kurt Waldheim, fue secretario general de las Naciones Unidas.

Una "política activa de neutralidad" tal como se practicó en los años setenta, durante el Gobierno de Bruno Kreisky, y que se equiparó a la política exterior, significó intensas actividades en materia de visitas diplomáticas, de actividades multilaterales, sobre todo en el seno de las Naciones Unidas, de apoyo en el proceso de distinción entre el Este y el Oeste, de compromiso con respecto al conflicto Norte Sur y la afirmación de la dimensión global de la política exterior. Viena se convirtió en sede del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) y de la ONUDI (Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial) y varios departamentos de la ONU. Desde un comienzo Austria fue parte integrante del proceso de la CSCE (Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa). Junto con otros Estados neutrales y comprometidos con un pacto, formó el grupo de los "N+N" (no alineados y neutrales) que ofrecían intermediación y "buenos servicios" y se comprometían para lograr la distinción. Viena también es la sede de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) y de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Viena fue escenario repetidas veces de cumbres históricas de las grandes potencias. En esta ciudad se reunieron, por ejemplo, Jrushchov y Kennedy; en 1970, 1971 y 1972 tuvieron lugar las conversaciones soviético-estadounidenses sobre una limitación de las armas estratégicas (SALT). En 1979, Carter y Brézhnev firmaron en Viena el Tratado SALT-II.

En 1956 Austria ingresó en el Consejo de Europa y en la Convención Europea de los Derechos Humanos, con lo que se puso de manifiesto otro componente de la política exterior austriaca multilateral. Los austriacos también ocuparon altos cargos en el Consejo de Europa, como la Secretaría General o la presidencia de la Asamblea Parlamentaria. En 1960 Austria ingresó en la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) y en 1972 se firmaron acuerdos de libre comercio de amplio alcance con la Comunidad Europea (CE).

En el transcurso de los años ochenta se produjo una reorientación de la política exterior austriaca hacia Europa. Con el final de la Guerra Fría, Austria pasó de su situación limítrofe en el punto de encuentro entre "Este" y "Oeste" a estar en el centro de una gran Europa con nuevas formas de coexistencia participativa. Esta se reflejó en una política de vecindad reforzada y en los esfuerzos de Austria por adherirse a la Comunidad Europea.

1989 y después

Después del desmembramiento del comunismo (1989) se intensificaron las relaciones con los países del antiguo bloque del Este. En el conflicto de Yugoslavia a principios de los años noventa, Austria, junto a Alemania, instó a un rápido reconocimiento de Eslovenia y Croacia. Se constituyeron unas estrechas relaciones económicas y políticas con los Estados sucesores de la Antigua Yugoslavia, así como con otros países de Europa Central y Oriental. Con este trasfondo, Austria culminó en 1995 importantes cambios. Desde el 1 de enero es miembro de la Unión Europea (UE), así como observador de la Unión Europea Occidental (UEO). En febrero de 1995 Austria aceptó la invitación para participar en la Asociación para la Paz de la OTAN y participa desde entonces, entre otras, en la operación de paz multinacional autorizada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Kosovo.

Por lo tanto, Austria tiene nuevas y amplias posibilidades de consolidar su posición internacional, sobre todo, en los ámbitos de política de estabilidad, prevención y gestión de crisis. Asimismo, en los esfuerzos mundiales en política medioambiental, a la que Austria le otorga una importancia prioritaria. Austria se declara a favor de una política de seguridad y defensa común y defiende la creación de una comunidad europea de paz y defensa.

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